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Subregistros y pocas pruebas tomadas, entre fallas que dejó anterior Gobierno en el manejo de pandemia en Ecuador, dicen médicos | Ecuador | Noticias

Solo 1′398.548 pruebas PCR se hicieron a una población que supera los 17′580.000 habitantes. Los muertos en exceso casi cuadruplican cifra oficial.

Que faltaron testeos o pruebas masivas para detectar a tiempo el COVID-19, que no hubo una información de cifras clara, amplia y adecuada sobre contagios y fallecidos; que tampoco se puso en marcha una fuerte campaña educativa y comunicacional, y que no se fortaleció el sistema de vigilancia epidemiológica constan entre los problemas estadísticos que se dieron en el manejo de la pandemia en el gobierno de Lenín Moreno que finalizó la mañana de este lunes 24.

Así sostienen médicos y expertos consultados por este Diario, quienes agregan que tampoco hubo un seguimiento genómico sistemático (el estudio genético o el ADN que permite identificar el comportamiento del virus con variantes, mutaciones, etc.) y que se debilitaron los sistemas tecnológicos para hacer diagnósticos, vitales para conocer más detalles sobre el avance del virus y hacerle frente a la pandemia.

Ecuador cerró la era de Moreno con 419.198 casos positivos de COVID-19, confirmados con pruebas PCR, y con 20.210 fallecidos, según las cifras oficiales del Ministerio de Salud Pública (MPS) que publico, al mediodía de este 24, tras el cambio de mando.

De esos 20.210 fallecidos que iban, con corte a las 08:00 de este lunes, desde el inicio de la pandemia en Ecuador (29 de febrero de 2020), solo 14.773 fueron confirmados por COVID-19. Y los 5.437 restantes eran catalogados como muertes probables por el virus, de acuerdo con las cifras oficiales.

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No obstante, los registros que llevan gremios y expertos en datos estadísticos sostienen que van 67.000 muertes en exceso en Ecuador desde el inicio de la pandemia.

Ya para abril del 2021 eran un poco más de 57.400 muertes en exceso, de acuerdo con los datos de las defunciones del Registro Civil de entre marzo del 2020 y abril del 2021.

“(Hay que) comparar la mortalidad bruta, de todas las causas de muertes, de los tres últimos años, en sus meses, y en ese comparativo, lo que llevamos hasta el momento son 67.000 fallecidos de más (por la pandemia)”, sostiene Francisco Andino, médico epidemiólogo, exministro de Salud y coordinador de Protocolo del Foro Permanente de la Salud.

Él coincide con otros médicos y epidemiólogos en que los casos de contagios y fallecidos por el COVID-19 son muchísimos más que los de las cifras oficiales. Y que el problema estadístico, de claridad y transparencia, es solo uno de los más graves problemas que tuvo la anterior administración en salud pública y epidemiología.

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“Lo primero es la información concreta y adecuada de números de casos y su territorialización, para poder inclusive extraer de aquello otras variables que se denominan determinantes en salud, como son las sociopolíticas, las económicas, etc., y tener un mejor valorativo en todo el concepto de salud pública de ello…”, cuenta Andino.

Fernando Sacoto, médico y presidente de la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública, cuenta que Ecuador es uno de los países de la región con menos pruebas PCR o confirmatorias del virus que ha hecho en su población, por ende, también las cifras de contagiados y fallecidos son más bajas, y hay estos subregistros. Si se hubiesen realizado más pruebas, habría mayor número de diagnósticos.

En el corte oficial de este lunes del MSP, que era hasta las 08:00, en Ecuador se habían tomado 1′398.548 pruebas, en una población de 17′581.384 habitantes hasta las 15:30 de hoy.

Otro problema, sostienen médicos y epidemiólogos, es que en el país los pacientes tengan que seguir esperando por una cama en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), cuando aquello no debe pasar en salud pública, sobre todo al llevar ya un año y tres meses con la pandemia.

En el corte de hoy del MSP, el país tenía a 579 hospitalizados con pronóstico reservado (en las UCI) y a 1.136 hospitalizados estables por el COVID-19.

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Y hay provincias y ciudades, como Pichincha y Quito, donde incluso las listas de espera por una cama en UCI continúan, pese a los confinamientos obligatorios que se dictaron como el último, del 21 de abril al 20 de mayo de 2020 (con toque de queda incluido desde el 23 de abril), para tratar de bajar los contagios y darles un ‘respiro’ a los hospitales que estaban colapsados en Quito.

Pichincha, con el 35,5% de casos a nivel nacional, es la provincia con más infectados por COVID-19 (148.804), seguida de Guayas, con el 13,4% (56.309); Manabí, con el 7,3% (30.493), y Azuay, con el 5,4% (22.720 positivos).

Al inicio de la pandemia, entre marzo y abril del 2020, Guayas fue el epicentro. Pero en agosto del 2020, Pichincha pasó a liderar el número de positivos por el virus y desde ahí no ha bajado y continúa en primer lugar.

“Tampoco tenemos la posibilidad de seguimiento cercano a lo que pasa, porque no hay seguimiento genómico sistemático, hay algunas universidades que están haciendo alguna identificación, pero que es circunstancial porque el número de muestras es muy pequeño… Esto, es decir, estas cifras que se mencionan, se inscriben también dentro de una debilidad de salud pública…, el Gobierno (que salió) tuvo seis ministros de Salud (cinco en el manejo de la pandemia en este año y tres meses)”, agrega Sacoto.

“Además del testeo (que se falló), las condiciones de los cercos epidemiológicos, la debilidad de los sistemas de vigilancia epidemiológica del MSP y de los otros servicios de Seguridad Social… determinaron que no hubo inteligencia sanitaria”, dice Andino.

También le suman otros llamados desaciertos, como el no reactivar al Instituto Nacional Leopoldo Izquieta Pérez, que antes controlaba epidemias, hacía investigaciones y elaboraba vacunas; el no hacer diagnósticos preventivos en los barrios, entre otros. (I)

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